Regreso al Chabolarium

No hace mucho tiempo tuve que pasar por el chabolarium,  aquella propiedad en La Alcarria donde en su día me refugié y me sentí dichoso, donde encontré un remanso de paz en esta vida turbulenta.
Me volví a encontrar con mi vecino Pepe el herrero.  La casita que le hice a Golfo con cuatro maderas todavía perduraba  aunque todo se hallaba en un estado agreste y descuidado.
Esta visita me hizo mirar nuevamente a mi pasado,  algo que habitualmente intento evitar, pues creo que en la vida siempre hemos de mirar hacia adelante.
Encontré la caja donde guardaba las cartas que en los años de mi adolescencia tardía me escribieron  mis pretendientes, verdaderas reliquias de aquellos tiempos en los que el uso de internet no estaba generalizado.
En la caja también se encontraban, en un pequeño álbum, las fotos de recuerdo que me regaló Zakina donde me decía en su propia lengua:

Ty jsi ten nejlepší milovník kterého jsem viděla.
Silnější než ostatní, poddajnější, ochotnější.
Jednou, až budu starší, chtěla bych mít s tebou dítě.
A přece, můj milý,  přece nejsi do mne zamilovaný,
Nejsi zamilovaný do nikoho. Neni to tak? (Kamala a Siddartha – Hermann Hesse)

Me resultó curioso leer esta dedicatoria y me preguntaba si yo había llegado a convertirme en el personaje que en ella se describía.
Ahora me río de mis complejos y frustraciones de infancia y adolescencia.
Me río  de aquel escudo protector que inconscientemente me impedía intimar con las mujeres.  Me río de mi rechazo a mis años de estudio y me fascina pensar cuantas puertas aquel incomprendido esfuerzo ha ido abriendo en mi vida.
Ya no me preocupa si tengo más o menos.  La vida te da y te quita a capricho y es de sabios saber aceptarlo con naturalidad.
Querido amigo,  desde que el pasado 14 de febrero comenzase a escribirte, nuestra vida ha dado un vuelco inesperado.
A pesar de todo me atrevo a afirmar con humildad que finalmente he encontrado la armonía en esta vida.  Ya pocas cosas me asustan.
Vivo en Almería donde los duros recuerdos de los tiempos en que naufragó mi empresa ya se han borrado de mi memoria.
Posiblemente gracias a haber vivido en Libia se ha despertado mi orgullo y aprecio por Andalucía, la tierra de mi madre, por su belleza, por su historia y costumbres. Nuevamente vuelvo a sentirme un privilegiado.
Pronto volveré a Libia, pero ya nada será lo mismo: Mi familia se quedará en España.  Previsiblemente seguiré trabajando en el proyecto que tengo con los rusos  y desarrollando mis planes de negocio.
Supongo que volveré a estar cerca de Ibrahim quien, con tan sólo 26 años, y tras la muerte de su padre, ha sido proclamado comandante de los rebeldes y es miembro de lo que algunos han dado en llamar “los caballeros de la mesa redonda de Zintán”.  Todo apunta a que serán ellos los que se aproximen a Trípoli y de esta manera forzar una negociación que ponga fin al conflicto.
Sin embargo, amigo Chancletero,  tal como he aprendido a decir, todo esto llegará a suceder si y sólo si es voluntad de Dios.