El Fin de una Utopía

Cuando vivíamos en Libia  podíamos ver por doquier las imágines del Hermano Líder vestido con diferentes uniformes y sus peculiares indumentarias tradicionales. 
Yo comentaba con simpatía: “Estas imágenes te hacen sentir que hay alguien que continuamente te está cuidando.”
En Libia teníamos la sensación de estar viviendo una utopía: las gentes eran amables, vivíamos con tranquilidad,  si te portabas bien no tenías porqué tener dificultades. Nunca tuve problemas con los funcionarios públicos, a pesar del alto nivel de corrupción existente en el país, al contrario, siempre encontré gente dispuesta a ayudarnos.
La utopía creció en la fértil tierra de un pueblo acogedor  gracias a la semilla plantada por unos jóvenes visionarios que en 1969 decidieron  rebelarse contra lo que ellos entendían que era un sistema engañoso y diabólico.  Dicha semilla quedó plasmada en un pequeño documento denominado El Libro Verde
Por favor, no me malentiendas. No pretendo hacer apología ni crítica de ideología política alguna,  pero tú sabes tan bien como yo que el sistema en el que nosotros hemos crecido está lleno de engaños y manipulaciones.  Es por ello que no pienso criticar al régimen que hace más de 41 años se instauró en Libia.
Recientemente me contaban los analistas políticos que en su juventud el librito verde de Gadafi llegó a ser una luz de esperanza para los jóvenes idealistas  que vivieron las revueltas del 68.
Para que te hagas una idea de los pensamientos que contiene, te transcribiré  algunos pasajes curiosos referentes a  eso que a todos nos toca: la familia
“EL PAPEL DE LA FAMILIA: La sociedad floreciente es aquella en la que el individuo crece de forma natural en la familia y la familia misma florece en la sociedad.  El individuo está ligado a la más amplia familia de la humanidad de igual forma que la hoja está ligada a la rama y la rama al árbol, las cuales no tienen valor  o vida si son separadas entre si.  Ese es el caso del individuo si es separado de su familia.  Si la sociedad llegase a alcanzar el estadio en el que el hombre existiese sin familia,  ello nos llevaría a una sociedad de trampas, sin raíces, como plantas artificiales.”
“MADRES Y NIÑOS: Separar a los niños de sus madres y hacinarlos en guarderías sería como asemejarlos a pollitos, puesto que las guarderías son semejantes a las granjas de pollos…     Los niños deberían ser criados junto a sus madres en una familia donde los verdaderos principios de maternidad, paternidad y hermandad prevalezcan, y no en una institución que más  se asemeja a una granja avícola.”
EL PAPEL DE LA MUJER EN UNA SOCIEDAD CIVILIZADA: Ignorar las diferencias naturales entre el hombre y la mujer y mezclar sus papeles es una actitud absolutamente incivilizada, hostil a las leyes de la naturaleza, destructiva para la vida humana y una causa genuina para la ruptura de la vida social del ser humano.  Las sociedades industriales modernas, las cuales han hecho adaptarse a la mujer a realizar el mismo trabajo que los hombres, a expensas de su feminidad y su papel natural en términos de belleza, maternidad y paz de espíritu, dichas sociedades son incivilizadas.  La cuestión no es si la mujer debiera o no trabajar,  este es un planteamiento ridículo y materialista.  El trabajo  en la sociedad debería ser realizado por todos aquellos miembros capacitados, hombres y mujeres, que necesiten trabajar, pero en tales condiciones en las que cada individuo trabajase en el campo donde más encaja.”
En este sentido yo siempre he dicho que nos engañaron: cuando yo era pequeño crecimos junto a mi madre.  Recuerdo un cierto día en que una de sus amigas le comentaba que ella trabajaba y así tenían un sueldo más en casa para gastar en todo lo que les apetecía.  Con el tiempo muchas mujeres siguieron su ejemplo, pero la economía, que es muy pilla, como no tenía capacidad de duplicar el número de salarios disponibles, lo que hizo fue dividir el valor de los salarios por dos.  Y así cuando antes un salario era suficiente para mantener una familia, ahora necesitamos dos, y para colmo a nuestros niños les han robado sus madres.
Pero dejemos El Libro Verde, pues este librito pronto pasará a la historia.
También su líder pasará a la historia.  Un líder peculiar y carismático.  Un líder que creía firmemente que la ola de democratización, que ya hace décadas tuvo lugar en los países francófonos, causó daño a África,  que predicaba que África no puede desarrollarse bajo los mismos esquemas de occidente.  Este líder afirmaba que su papel era tan sólo el de animar al pueblo a auto-gobernarse.
Libia se erigía como la nación que habría de liderar el amanecer de África, ese continente tan deprimido y explotado desde siempre.  El Líder invitaba a todos los africanos a que ellos mismos se considerasen libios y acusaba a los gobiernos árabes de África de ser racistas.
En Libia existía un sistema impositivo oficial y otro extraoficial que recaudaba fondos para el entorno del Líder.  Entiendo que este hombre era consciente de que  la única forma real de permanecer como líder era tener mucho poder, y para ello que mejor fórmula que tener mucho dinero.
Todo esto puede darnos una explicación de porqué su régimen actuó contra los manifestantes de Benghazi de forma tan brutal,  de la misma forma que actuó en tantas ocasiones contra cualquiera que fuese un freno a su peculiar Gobierno de Las Masas: La Jamahiriya.
Esta utopía enferma ya pronto será historia.  Pero lamentablemente el cambio ha llegado con  sufrimiento, con dolores de parto, por medio de una guerra civil.
Yo consuelo a mis amigos diciéndoles que el sufrimiento conducirá, tras el final de los conflictos, a una sociedad más unida.  Los que hoy respaldan al régimen pronto le olvidarán cuando este caiga, se adaptarán al nuevo sistema político de igual manera que anteriormente se adaptaron al sistema que trajo la revolución de 1969.
Tengo mucha confianza en el pueblo libio y en su capacidad de entendimiento. Paradójicamente el sistema de comités populares, desarrollado en este régimen que ahora muere, facilitará la transición de este pueblo a un nuevo sistema de gobierno, pues sus gentes han sabido desarrollar la capacidad de organizarse y respetarse unos a otros.


NOTA BREVE:  No predico el Islam pero si defiendo sus valores. Los tres puntos que cito del libro verde son un reflejo de los valores del islam, los cuales Gadafi aprovecha para sustentar su programa político,  más que el reflejo de los valores de su régimen. Al introducir estos puntos he pretendido mostrar la belleza de lo que pudo haber sido y no fue.