Niños como Delfines

Como en Almería, al igual que en Libia, el clima es magnífico durante casi todo el año,  desde que regresamos nos hemos estado bañando en la hermosa piscina de la urbanización en que vivimos.
Con Daniel y Alexander paso muchos ratos jugando.  
Me gusta jugar en el agua: no hay mucho que pensar, tan sólo el hecho de flotar, sumergirse y saltar es suficiente para sentirse dichoso.
A Alexander le gusta nadar a mi lado.  Cuando se cansa me dice: ¡Papá, ayúdame! , y yo suavemente le levanto con el pie para que le resulte más fácil flotar.  Entonces pienso en las mamás delfín,  en como ayudan a sus crías en sus primeros días de vida a salir a respirar.
En el agua no hay mucho de que hablar. Con los gestos es suficiente.
Yo me sumerjo a observar los graciosos movimientos de mis críos.  Me sumerjo y allí permanezco mirando y sin pensar.
Cuando estamos en el agua somos felices sin más.