Amor y Confianza

Hace muchos muchos años, cuando yo todavía era un joven soltero, escuché una charla de uno de esos gurús norteamericanos que te enseñan las leyes de la gente altamente eficiente y similar. En este caso el conferenciante hablaba de la importancia de ser proactivo y comentaba esta anécdota:
“Me encontré con un vieja amiga la cual, tras interesarme por su familia, me confesó que ella y su marido ya no se amaban.  Mi  respuesta ante ello fue: pues lo que tenéis que hacer es amaros”
Esta anécdota me hizo reflexionar mucho acerca de la realidad del matrimonio y de hecho tras conocer a Eva en tres semanas hábiles le pedí matrimonio.
En un kiosco del parque de Recoleta, en Buenos Aires, durante nuestro viaje de boda, cuando le contábamos a un porteño lo rápido de nuestra decisión nos respondía:
-       Si es igual.  Te equivocas igual cuando lo piensas.
Yo sabía que era imposible equivocarme, pues me había propuesto quererla para toda la vida, si bien he tenido que remar mucho para mantener el rumbo de nuestro matrimonio. (Memorias de un Náufrago Empedernido)
El amor lo puedes dar aunque no sea correspondido, es algo tuyo que tienes dentro y lo entregas generosamente por el bien de la pareja.  El amor no tiene por qué acabarse,  siempre se puede generar más.
Pero hay algo con lo que en mis planteamientos teórico-prácticos no contaba. Parece ser que la relación de pareja se sustenta en varios pilares, uno de ellos es la confianza, y cuando ella se pierde es difícil recuperarla.
Si la otra persona no te ama tú puedes decidir amarla a ella,  es una opción personal, en ello no hay engaño.
El caso se pone más complicado cuando has perdido la confianza en la otra persona: ¿Me puedo decir a mi mismo que no pasa nada, que voy a volver a confiar?  Pero si una y mil veces me has demostrado como piensas y como actúas.  ¿Qué he de hacer, negar la realidad y volver a confiar?
Cuando pierdes la confianza en la otra persona ya crees que puedes esperar cualquier cosa de ella. Es entonces cuando la desconfianza se convierte en una espiral que hay que parar como sea. Lo malo es que yo ya estoy cansado.

También puedes meditar acerca de la confianza y ganar en sabiduría.
Termino citando al gran desconocido Ralph Waldo Emerson:
“Confía en los hombres y ellos se revelarán fiables;
 trátalos con grandeza y se mostrarán grandiosos”

cuando pierdes la confianza
 crees que puedes esperar
 cualquier cosa