Una Guerra Desigual

Como bien sabes, desde un principio intenté mantenerme al margen de este conflicto, entendiendo que era un asunto interno, que los propios libios deben aclarar.
En los últimos entrenamientos que mantuve con el equipo inevitablemente se produjeron enfrentamientos que tuve que acallar.
Posiblemente puedo ponerme en la piel de ambos bandos y comprender la visión de cada uno, pues he conocido al pueblo libio y siempre entendí que en la mayoría de ellos coexistía un yo rebelde con un yo fiel a la idea de Jamahiriya (el gobierno de las masas).
Puedo entender que en ambos bandos se defienda  una visión diferente. Una visión que sin duda está muy influenciada por la información que en cada entorno se recibe.
Lo que nunca pude aceptar es la forma tan desigual con que cada parte defendió su verdad. Esto hizo que desde un principio en mi interior yo tomase partido por una de las partes.  Con el paso del tiempo mis inclinaciones han ido saliendo a la luz.   Ya no oculto mi visión acerca del conflicto:
En el principio fue un anuncio de protesta contra el Régimen para el día 17 de Febrero. Nadie duda de que dicho movimiento estuviera organizado por la disidencia desde el exterior y pretendía ir a remolque de las protestas y caída de los gobiernos vecinos.
Nuestro Líder, muy astuto, anunció que en Trípoli él también saldría a las calles para acompañar a todos aquellos que por un sentido de responsabilidad  querían denunciar las irregularidades cometidas por los gobernantes, pues el Líder mismo no se considera un gobernante.
Pero en Benghasi, esa ciudad rebelde donde las protestas siempre han tenido que ser acalladas  ¿que hacer?
Muy fácil,  forzamos una protesta un par de días antes, la reprimimos con brutalidad y así la gente se lo piensa antes de salir a las calles el día 17.
Y así  el día 15, sin ningún motivo justificado arrestan a un conocido abogado.  Dejan crecer las protestas para después disolverlas a golpe de antiaéreo.
Pero esta vez le sale mal.  Los libios ya no quieren más y las protestas no hay ya quien las pare.
A pecho descubierto se lanzan a las calles.  Son valientes y dan su vida para denunciar el despotismo.
En pocos días en toda Libia han estallado revueltas.  Los focos de protesta son apagados en muchas poblaciones mediante la masacre, pero en otras resisten y se hacen fuertes.
Ahora hay dos bandos que dividen la geografía de  Libia.  Por un lado tenemos las zonas donde se encuentran las ciudades que se han rebelado contra el régimen y por otro  lado las zonas donde se encuentran las ciudades que no se han podido rebelar. 
Esa es la verdad de este conflicto. Y aunque algunos dibujen mapas donde el régimen ocupa la inmensidad del desierto libio y otros critiquen el apoyo de las fuerzas internacionales a uno de los bandos, la realidad es que un pueblo sin armas se ha sabido levantar contra una utopía caduca e injusta.

Quiero rendir homenaje a aquellos que han sabido enfrentarse al Gigante.

Yo soy cobarde y temo por el futuro de mi familia.  Yo soy de los que se han quedado en casa.  Tú habrías hecho lo mismo.


¿ Quien se atreve contra estas armas ?

A esto lo llamo tener fe en Dios